
Hospital Barros Luco realiza primer estudio electrofisiológico con ablación e implantación de desfibrilador automático en paciente de 19 años
José es estudiante de ingeniería mecánica automotriz, practica ciclismo estilo libre, skate y calistenia. El pasado 17 de julio, iba camino a buscar a su hermana al colegio cuando sintió un leve mareo. Metros ante de llegar al lugar, se desplomó.
Tras ser asistido por personal del establecimiento educacional, ingresó a Urgencias del Barros Luco. “Estuve todo un día inconsciente, luego, progresivamente, me fui recuperando y me hicieron muchos exámenes”, afirma José, quien no era primera vez que presentaba este síntoma. “Una vez, cuando tenía 16, andando en skate en el Parque O’Higgins también me mareé y no podía respirar bien. Afortunadamente se me pasó a los cinco minutos”, dice.
El diagnóstico de ingreso a urgencias fue un paro cardiorrespiratorio del cual logró salir, quedando hospitalizado en la Unidad de Cuidados Intensivos Coronarios. Fue ahí y en razón de los antecedentes, que se decidió llevar a cabo una inédita intervención: el primer estudio electrofisiológico que se realiza en el centro asistencial.
Hito para la salud púbica nacional
El estudio electrofisiológico es un procedimiento diagnóstico invasivo mediante el cual se evalúa detalladamente el sistema de conducción eléctrica del corazón y que se realiza mediante la introducción de catéteres a través de accesos venosos ubicados en la ingle o en la yugular. “Estos catéteres captan señales eléctricas en tiempo real, identificando vías accesorias o focos ectópicos responsables de taquiarritmias”, explica Ricardo Escobar, cardiólogo del Hospital Barros Luco y quien estuvo a cargo del estudio. “Se aplican estímulos eléctricos programados para inducir y analizar las arritmias, con el objetivo de caracterizarlas y localizar su origen exacto”, agrega.
Tras el análisis, el hallazgo fue que José padecía el síndrome de Wolff-Parkinson-White, WPW, una anomalía congénita del sistema de conducción eléctrica cardíaco, caracterizada por latidos irregulares que generan en la persona palpitaciones súbitas, mareos o sensación de inestabilidad, síncope y en los casos más graves, una fibrilación auricular con riesgo de muerte súbita cardíaca.
“Este síndrome se caracteriza por la presencia de una o más vías accesorias que conectan aurículas y ventrículos, eludiendo el nodo auriculoventricular. Esto favorece la aparición de circuitos de reentrada y taquiarritmias”, explica Escobar.
De esta forma, una vez detectada la vía accesoria con conducción eléctrica irregular se inició la ablación, procedimiento mediante el cual se busca bloquear las señales eléctricas que generan latidos irregulares en el corazón.
“Se indicó ablación por radiofrecuencia como tratamiento definitivo, dado que la vía era clínicamente relevante y capaz de inducir taquicardias paroxísticas supraventriculares, además de presentar un riesgo de fibrilación auricular con conducción rápida a los ventrículos lo que, en el caso de este paciente, el cual se había recuperado de un paro cardiorrespiratorio, podría haber generado una muerte súbita”, asegura Ricardo Escobar.
En total, el procedimiento duró un poco más de dos horas, en el cual también se llevó a cabo la implantación de un desfibrilador automático conectado al corazón del paciente.
La prevalencia global de este síndrome se estima entre una a tres personas por cada mil habitantes y en Chile se estima que miles de personas podrían tener vías accesorias, aunque muchas permanecen asintomáticas.